En busca del silencio perdido: días de purga

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Sigo con el acúfeno igual, aunque ya no me importe tanto y ello, al menos, constituya la mejoría.  Estoy anímicamente mucho mejor y fuerte.

Sobreviví a la purga del día de ayer:  un cuarto de litro de aceite de oliva, quince limones, piña durante todo el día, galleta de soda y agua de papelón en la tarde.  No me afectó el hambre. No me acució la gana de evacuar en ningún momento.

Me hice mi acupuntura a las 4:00 PM y suspendí los masajes Ceragem.

Como les dije ayer, fui al baño y me dediqué a “pescar” los cálculos que me indicó la doctora.  Y los pesqué:  ocho, entre pequeños y grandes, últimos estos de hasta dos centímetros de diámetro.

Al respecto, estoy dudoso.  ¿De dónde procedieron?  ¿Estaban alojados en algún órgano?  ¿O simplemente constituye un mecanismo homeopático de replicar afecciones reales con sustitutas?  ¿Se busca un efecto placebo, no habiéndose desalojado en la realidad ningún cálculo de mi organismo?  Misterios del consultorio de la doctora, a quien le preguntaré en la próxima sesión e informaré aquí sobre ello.  Lo cierto es que expulsé grandes cálculos y cuando me pregunto de dónde vienen lo primero que se me ocurre es que son una concreción físico-química de los ingredientes ingeridos (aceite de oliva, limón, piña y los residuos orgánicos).  Queda pendiente.

Mientras tanto, tengo la siguiente dieta por tres días:  agua de papelón y pan árabe como desayuno; crema de auyama o apio sin aceite y arroz integral y vegetales sancochados como almuerzo; avena sin leche y con pasas y papelón como cena.  Tal es el día uno.

Día dos:  Yogurt natural con miel y frutas dulces como desayuno; sopa de papa con cebollín, pimentón, sal, sin aceite, y arroz integral sin aceite, y huevo sancochado o pan árabe, como almuerzo; frutas surtidas como cena.

A partir del día tres puedo comer de todo, menos granos durante siete días.

Veremos, andamos. Todo sea por reencontrar el silencio.

Hoy sigo mi día.  Tengo movida.  Llevaré en la tarde a mi padre a Guatire por unas maletas y luego me lo traigo a Caracas, para esperar irse mañana a Puerto Ordaz. 

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Ayuno, dieta e hidroterapia del colon para un fin de semana complicado

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No reporto por aquí desde el día viernes pasado.  Significa que se me han quedado sin relato el día viernes, sábado, domingo y lunes, lo cual no es usual, porque no dejo que el acumulado llegue a cuatro días.  Normalmente dejo acumular sábado y domingo, y el día lunes estoy ya escribiendo.

Pero, véase, hoy es martes. No haré detalles de cada día, sino de la causa que me ha mantenido absorto y sin tiempo para escribir.

La razón está en los tratamientos.  Como les dije el viernes (Aromaterapia, vida diaria y acúfeno), ando en trámites de un ayuno que me recetó la homeópata.  Bueno, hoy no, ya lo terminé esta mañana a las siete.  Pero en los días pasados, especialmente el día viernes (que era el día de la cita con la doctora), anduve en eso.

El cuento es que lo hice indebidamente (el ayuno) y tuve que repetirlo desde ayer hasta hoy, pudiéndome chequear con la homeópata ayer mismo, después de cumplirla cabalmente.  Fui el viernes al consultorio, pero de entrada la doctora me retiró.  Me preguntó cuándo había iniciado el ayuno y, cuando le dije que el jueves (un día anterior), me expulsó del consultorio.  “Véngase el lunes y el mismo lunes a las 7:00 AM empieza el ayuno”.  La cita fue para las 10:00. 

Así que pasé, inútilmente para cita médica ─aunque no así para la salud─, dos días tomando agua de coco y comiendo peras.

Finalmente, ayer me atendió.  Y fue una maravilla de consulta por todo lo aprendido, aunque te entubaran el trasero con equipos para hidroterapia del colon como precio.  ¡Vaya, vaya, lo que uno tiene que experimentar con tal de amarrarse a la salud!  Mientras la doctora verificaba el procedimiento y examinaba las heces (coloración, consistencia, etc), me entabló una conversación sobre los intestinos, combinada con una auscultación de tipo psicológica.  Es decir, mientras me explicaba cómo funcionaban los intestinos, me hacía preguntas de carácter personal con el fin de redondear un diagnóstico, apoyado en las observaciones de su trabajo.

El resultado fue “colérico”.  Así me lo expresó:  “Usted es una persona colérica y debe someterse a observación para lograr un control.  No le pido que controle o se trague su cólera, pero, en virtud de la observación que usted realizará sobre su comportamiento a partir de hoy, empezará a razonar sobre el hecho.  Contar hasta diez o caminar antes de responder cualquier cosa que lo “desate” será su tarea a partir de hoy.  Razonar y, al cabo de la caminata o del conteo, volver para expresar su punto de vista sobre lo causó su cólera.  El objetivo:  la salud, evitar que emociones inadecuadamente drenadas dañen su organismo”.

“Interesante”, “sencillo pero magnífico consejo”, me dije, no muy lejos de la realidad, por cierto.  Yo soy sistemático y minucioso, y, en el contexto de mi lugar de trabajo, por ejemplo, donde tengo mi orden, no tolero modificaciones del entorno.  Ello me exacerba, me irrita, y me pone a pensar en la torpeza e incomprensión de los demás por los nuestros aperos personales, a pensar en la violación de los espacios que uno marca especialmente como privados.

Aparte el feo rasgo descrito, debo manifestar lo interesante de la charla de la homeópata.  Su método es trabajar las huellas del historial traumático grabadas en lo físico de las personas, en lo orgánico, combinando el procedimiento, como dije, con lo psíquico.  El objetivo es borrar la memoria de problemas estampada en el cuerpo para, con el paralelo trabajo psíquico, obtener un resultado de cura o, al menos, de condiciones propiciantes de ella. 

La novedad es que el tratamiento consiste en ¡diez “colónicas”!, que es como se llama la limpieza de colon, distribuidos en lotes de dos semanales.  O sea, que esta semana (el viernes), me toca otra sesión, y así hasta la décima, hasta que el colon de quien le habla quede reluciente de blancura.

La medicina tradicional china considera a los riñones como la ventana expresiva de los oídos (hablando ya de lo que me afecta, mis oidos).  Se lo comenté a la doctora y le gustó el comentario, y por ahí hablamos.  Lesiones en los riñones repercuten en el oído y viceversa.  Hablamos, en fin, de vísceras en general, mientras yo me convencía de la razón que había en sus palabras, especialmente cuando hablaba sobre la memoria del cuerpo y los eventos traumáticos.

Tiene lógica.  Si tú eres colérico, puedes reventar tu corazón en medio de un acceso.  Si tú sufres una tragedia, una pérdida, es claro que ciertos órganos del cuerpo padecen la conmoción (nada más piénsese en el timo, que se encoge ante el efecto de la tristeza y se esponja con la alegría y el optimismo).  Si tú no duermes porque piensas con mucha recurrencia en un punto fijo, podrías desarrollar el insomnio.  Si padeces una enfermedad, demás está decir que los órganos en general (no mencionemos en exclusiva a los afectados) acusan un efecto no precisamente positivo.  El punto es que queda una huella, una impresión, en tu organismo, coordinada con el evento psíquico de recordar los momentos duros de la enfermedad (mente-cuerpo).  He de suponer que, así como los oídos mantienen una relación comunicativa con los riñones, afectando con una pisada por aquí con una huella por allá y viceversa, las vísceras han de ser una suerte de alfombra global que recoge las pisadas traumáticas en el organismo.  Empalagosa idea que se me antoja, personalmente, sin confirmación científica, es claro.

Mañana les cuento algo sobre un momento de falta de energía que tuve el día viernes y sobre un ejercicio nuevo que estoy haciendo para estimular el timo, una pieza clave en lo que respecta a sistema inmunológico); sobre algo de cine y trabajo con el carro.

Nueva dieta vegetariana en el marco de mi lucha contra el acúfeno

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Como les dije, ayer empecé un nuevo ciclo del tratamiento que llevo con la homeópata.  Es decir, seré vegetariano durante tres meses.

Ello implica que al conjunto de medicamentos que ya tomo, aconsejados por la literatura, a motu proprio, sumo ahora los indicados por la dieta.  En resumen, estos son: 

  • FO-41 Drenaje linfático:  para la estimular la circulación linfática, catarros, bronquios, tracto urinario, funciones hepáticas, metabolismo, rinitis, etc.
  • FO-71 Oídos:  dolores de oído, afecciones que migran de un oído a otro, otitis media, inflamación, ruidos en el oído, otorrea, flujo espeso.
  • Colloidal minerals:  77 minerales extraídos de plantas.
  • Herbalife, bebida nutricional:  proveedor de proteínas, carbohidratos, 12 vitaminas, minerales, antioxidantes.  La bebida está hecha a base de la proteína natural de soya.

La dieta en sí, su mecánica, es la que sigue, colocándola aquí con el propósito de compartir y, como dije, ayudar si es posible (entre paréntesis, colocaré lo que ya tomo, coordinándolo con lo nuevo):

Desayuno, 8:30 AM (no tomar ni comer nada media hora antes de las comidas, sólo dos horas después de ellas (jugos o yogurt).  Las comidas deben separarse cinco horas entre sí, mínimo.  No mezclar frutas o jugos con los vegetales de las comidas, comer despacio, masticar bastante.  Si se pasa la hora de la comida o no hay tranquilidad, no comer.  Ni comer ni tomar alimentos ni muy fríos ni muy calientes.  Las infusiones se preparan en ollas de acero, de cristal o de porcelana, y la hierba se añade durante 20 minutos al final, en el reposo del agua hervida): 

  • Higiene intestinal:  semillas de linaza con 3 ciruelas pasas, previamente remojadas en 1 taza de agua durante la noche.  Tomar el líquido y comer las ciruelas, junto con las semillas.
  • Con la higiene anterior, tomar 30 gotas de Colloidal Minerals.
  • (Rutina de mis ejercicios faciales y respiración yogui.  Masajes al borde del occipital, punticuntura)
  • Masaje vitalizador:  con un cepillo de cabo largo se masajea la piel desde el cuello, pasando por el tronco, cubriendo las extremidades, hasta la planta del pie.  Luego regresar, pero con masajes, hasta el cuello.  Objetivo:  eliminar células muertas del cuerpo y activar la circulación.  3 ó 4 minutos.
  • Ducha caliente durante 3 minutos y luego ducha fría, medio minuto.
  • 15 gotas de FO-71 Oídos, media hora antes del desayuno
  • Desayuno vegetariano (aprovecho a tomar lo que ya tomo, el zinc):  8:30 AM
  • Inmediatamente después del desayuno tomar el Herbalife (y el Septilin)
  • A la hora, tomar el FO-41 Drenaje linfático, 15 gotas.
  • (Tomar Cardo lechozo, magnesio, Ginkgo Biloba, flores de Bach, aceite de hígado de bacalao)

Almuerzo, 1:30 PM:

  • Media hora antes del almuerzo, tomar el FO-71 Oídos
  • Almuerzo vegetariano
  • Inmediatamente, el Herbalife ( y el Septilin)
  • A la hora, el FO-41 Drenaje linfático.

Cena (tres horas antes de dormir, 8:30 a 9:00 PM)

  • Media hora antes de la cena, tomar el FO-71 Oídos
  • Cena vegetariana
  • Inmediatamente, el Herbalife ( y el Septilin)
  • A la hora, el FO-41 Drenaje linfático.

Noche:

  • Enema:  1 ½ litro de agua hervida con 3 sobres de manzanilla, adoptando tres posiciones (cuadrúpeda de rodillas y de ambos laterales) de 2 minutos cada una, mientras se aspira y expira profundamente.
  • Baño de tronco:  meterse en una ponchera de agua fría hasta la cintura, brazos y piernas fuera del contacto con el agua.  Frotarse el vientre del ombligo hacia abajo con un paño.  20 minutos.
  • Baño de pies caliente con hojas de ruda (Ruta graveolens)
  • Tomar Oligo-neuro antes de dormir, una cucharada.

Todo esto en procura de salud, que, como se comprenderá, no está demás.  Pero, principalmente, todo esto con la esperanza de coadyuvar a erradicar el acúfeno.  La homeópata calculó que luego de la dieta vegetariana y los medicamentos mi acúfeno debería empezar a ceder, tal vez en unos tres meses.  Tal es la esperanza.  En cualquier caso, cediera o no, acojo el tratamiento como una vía de procurarle salud y limpieza del organismo.  Como dice el dicho, “No hay mal que por bien no venga”:   en la busca de cura para mi acúfeno, doto a mi cuerpo de salud en general.

Según las instrucciones, habrá crisis curativas, mismas que no tendrían que perturbar la continuidad del tratamiento.

A continuación, una imagen del nuevo arsenal (la cosa se complica ¿eh?):

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Los órganos elimanadores del cuerpo y la ototoxicidad

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Ayer visité la homeópata.  Me mando un régimen vegetariano y una limpieza de colon.  Saludables cosas estas, por unos tres meses.  Así que me apresto a continuar depurando mi organismo.

En esta misma onda holística, de la interrelación del todo con las partes y de sanación de las partes atendiendo el todo, leí por ahí una interesante información en relación a los órganos eliminadores del cuerpo, a saber, riñones, hígado, colon.  Naturalmente, limpiándolos y poniéndolos a trabajar 100% en sus funciones, cualquier organismo mejora y disfruta de mayor salud; pero la nota interesante fue la que leí en relación a que son depositarios (cuando no están 100% aptos o limpios) de desechos tóxicos en algunos órganos del cuerpo, justamente como los oídos.  Presuntamente, el hígado puede realizar depósitos ototóxicos y contribuir al aumento o nacimiento de un acúfeno.  Parecida aseveración podría hacerse respecto de los demás.

De forma que me alegro con las disposiciones de la doctora y me dispongo, en el plazo de una semana o dos, cumplir sus indicaciones.  Limpiaré mi colón, el resto de mis órganos.  Ya hace poco salí de la dieta de los zumos, adelantando y limpiando en algo tanto el colon como los riñones, los pulmones y el hígado.  Por lo demás, no me aterra ningún régimen alimentario.  He aprendido:  si es para salud, bienvenido.  ¿No ando en eso, pues?

Seré, en fin, vegetariano en breve, y pasaré una semana ejecutando una serie de cuidados para limpiar el colon, como aplicación de enemas y realizando algunos ejercicios depuradores.

En lo que se refiera a mi rutina, fue tan sólo eso:  rutina.  Ayer me levanté un poco más temprano (7:30), y el yoga, con instructor suplente, me resultó poderoso, agotador.  Me acosté a las 2:00 PM, y reconozco que me he descuidado en este hábito.  Aunque me acosté tarde, dormí satisfactoriamente, después de luchar un rato con los chillidos en los oídos para que me dejaran conciliar con el dios Morfeo.

Ayer reflexioné que, después de la dieta de los zumos, cuando consumí muchas verduras y frutas, he descuidado este aspecto, no ingiriendo las frutas y las ensaladas verdes que debiera.  Trataré de reparar.

Lo que estoy tomando por recomendación de lecturas y holista

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Después de leer el libro Milagro para el acúfeno y  hacer la dieta de los zumos que receta, tomo las siguientes recomendaciones, faltándome muchas otras:

  • Cardo lechozo (silimarin) para proteger y limpiar el hígado, una cápsula antes de las comidas
  • Ginkgo Biloba, para la circulación cerebral, desde hace ya un mes.
  • Aceite coco para la eliminación de parásitos (se trata de realizar una limpieza completa del organismo en el marco de la dieta de los zumos)
  • Flores de Bach antiestres (por iniciativa propia).
  • Polivitamínico Centrum, único que conseguí en el mercado.
  • Aceite de hígado de bacalao.
  • Un kit de medicamentos recetados por la holista:  Regen Inmulogico (sistema inmunológico), Hep Ren (función hepática), Septilim (para las vías respiratorias, antiinflamatorio), sinutan mega (para mucosidad, sinusitis, vías respiratorias), Metabol (metabolismo).
  • La holista-homeópata me envió un medicamento llamado Oligo Neuro para tomar antes de dormir, pero no soy de la idea de condicionar mi sueño.  No lo tomo.