¡Hola, llegó el mes final de año y nosotros con nuestro acúfeno!  ¡Qué remedio!  Sólo esperemos que se mantenga en niveles tolerables o bien desaparezca como regalo del muriente ciclo solar de la tierra.

Terminé mi tratamiento con la homeópata y tengo ahora la libertad de no ser estrictamente vegetariano, como fue el régimen alimenticio que recién cumplí.  Podré comer carnes, dosificadas en el tiempo, porque, al decir de la homeópata, por mi tipo de sangre soy persona que debo alimentarme vegetarianamente.

Pero, como les dije una ocasión anterior, yo le platiqué que no estaba dispuesto a ser vegetariano en puro dado que no estaba de acuerdo en la vida con ningún tipo de situaciones extremas.  Le dije que reconocía las virtudes del comer vegetariano, pero le resalté sus carencias y le propuse un comer más integral.  Si fuese una dieta perfecta, o lo más cercano a la perfección, no se tendría la necesidad de estar tomando suplementos vitamínicos o proteicos.

Le conté el caso de un amigo que murió de diabetes rondando apenas los cuarenta, hombre vegetariano desde siempre que lo conozco, unos veinte años por ahí.  Le pedí su opinión al respecto, que me aclarara cómo era posible que un hombre que se cuidaba tanto en su alimentación muriera de manera tan acelerada.  Se hacía diálisis dos veces a la semana en el final de sus días.

Le comenté que comía, principalmente, soya, y que este alimento era un potente inhibidor de la tripsina (una enzima que genera el páncreas), hecho que, según una literatura de alerta que circula en el ambiente de los informados, puede repercutir positivamente en la aparición de la diabetes.

La doctora me dijo que muy probablemente el señor amigo mío tuviera un historial familiar de predisposición, reconociendo lo de la diabetes y la soya con mucha probabilidad; y terminó recomendando la soya pero no de modo natural, sino pasteurizada.  A la final accedió a darme un régimen de alimentación lo más combinado posible entre una actitud vegetariana y una disposición a comer carnes rojas controladamente.

En general he estado bien.  El acúfeno suena, pero no me importa mucho en tanto no lo concienzo como un obstáculo para escribir y leer, que es lo me importa.  He pasado mis días últimos leyendo, escribiendo en el computador, mirando películas y saliendo a dar una vuelta por la ciudad en el carro.  He visto unas muy buenas películas de Liam Neeson, que luego les comento.