Buscando paz, salud: explorando el Chi kung (Qi Gong)

3 comentarios

Como dije, retomando mis actividades, la vida.

He ido ya a dos sesiones de acupuntura y estoy por apuntarme en unas prácticas de chi kung en la escuela Nei-Jing los días martes, semanalmente.  En esta escuela es donde me aplico acupuntura, y aprovecharía el día de la sesión para practicar el chi kung (bueno, presumo que lo dan allí porque me dijeron, ando en averiguaciones).

Leo que la medicina oriental busca el equilibrio integral , es decir, relacionar al ser vivo con su entorno, con sus elementos y otros seres vivos; y para favorecer tal equilibrio echa mano de técnicas como la acupuntura, digitopuntura, moxibustión, masaje, tai chi, chi kung, dietoterapia, balneoterapia y fitoterapia, la más importante…  En el espíritu de la medicina oriental, se busca la prevención, diferenciándose opuestamente al ejercicio de la medicina occidental, que es curativa.

Investigué sobre el chi kung como alternativa para ejercitarme y procurarle salud a mi cuerpo y me llamó bastante la atención, al grado que podría proponérmelo como sustituyo del yoga.  Se práctica una vez a la semana, a diferencia del yoga, que me exige tres sesiones, tiempo del que no dispongo.

“Chi kung” significa manejo del aíre, o sea, es una técnica de ejercitamiento y relajación que se basa en el manejo de la respiración.  Trabaja los tres aspectos básicos del organismo:  cuerpo, mente (corazón) y respiración.

Para mis posibilidades y naturaleza, persona con poco tiempo libre y poco dado al ejercicio físico fuerte o frecuente, el chi kung se hace atractivo en extremo.  Estaré hablando de ello a futuro.

¿Las razones?  Claras: busco salud, depurar mi organismo de cara al porvenir (la vejez inminente, amigos:  quiero tener salud para escribir hasta viejo viejito, si es posible), limpiarlo de cualquier condición que pueda anclar daño a mi organismo, especialmente que pueda anclar el señor acúfeno que me aqueja.

Como manda el blog este donde escribo:  en busca de la felicidad, la vieja condición, en busca del silencio perdido.

Anuncios

Mis amigos, mi familia: compartiendo con ellos mi conocimiento

2 comentarios

Sin novedad, como dice la jerga policial.  Mi esfuerzo por retomar mi vida anterior avanza.  Ya casi completamente estoy ejecutando mis viejas actividades, hasta el punto que, si no fuera por el bendito ruidito, no hablaría de diferencias.

Me he lanzado a la calle a realizar mis actividades de frente:  giro con el carro por aquí y por allá, lo reparo, compro, camino, en fin, ando más activo.

El acúfeno me acompaña como si fuera una parte más del cuerpo, un apéndice indesprendible. ¡Y eso casi lo estoy viendo normal!

La ciudad y la gente se han hecho más vivaces con la entrada de la época decembrina.  Todo es azogue y huele a movimiento, a mercado.

De la enfermedad y sus tratamientos me han quedado deudas, y me ahora me muevo para pagar.  Vendo en la Internet y los conocimientos adquiridos con flores de Bach y aromaterapia ya, también, me están dando mis “pingües” ganancias.

A propósito de ello, de los amigos a quienes he “recetado” con las flores y algunas esencias, me han referido cambios positivos en dolencias.  La mayoría de los casos presenta trastornos del sueño y casi todos, entre amigos y parientes, han resuelto su problema (a excepción de mi propio padre, que no quiere dejarse “persuadir” por las gotas).  Casi todos duermen.  Yo mismo estoy consumiendo las flores y mis aromas.  Mi punto de venta es este:  “Flores de Bach.  Cúrese en casa usted mismo”.

Ayer domingo di una vuelta por la cinemateca y vi unos animados.  Caminé un rato, mirando los anuncios del Festival de Teatro de Caracas, al cual acecho para entrar a ver una obra.

Yo sigo con lo de siempre:  mi doctora homeópata, mis colónicas, mi acupuntura, mis medicamentos…, mi ruido.  Pero estoy bien, siempre con la esperanza de vencer y descubrir un buen día que las odiosas chicharras se han ido.

Fórmula de aromaterapia para el resfriado: acúfeno y vida

4 comentarios

Mi sueño generalmente ha tenido un comportamiento: caigo a la cama con sueño, me duermo a la primera, me despierto un ratito y luego lo concilio otra vez hasta la mañana, durmiendo pesadamente.  Cuando he tenido trastornos con el sueño (muy pocas veces), llego hasta la primera fase y ya: me duermo a la primera y luego me cuesta una hora, más o menos, para conciliarlo.

Con el acúfeno al principio, viví uno de los mayores trastornos de sueño que he tenido.  Ni siquiera llegaba hasta la primera fase y no me dormía sino después de horas.  Afortunadamente, con los tratamientos aplicados para curarme en general, se me han subido las defensas, me embarga una sensación de bienestar muy sabrosa y reparé mi sueño, fuertemente, hasta el punto que me duermo de un tirón hasta el otro día.

Pero ayer sentí malestar, como de gripe, resfriado o fiebre; malestar que me perturbó un poco el inicio del sueño.  Lo atribuí al ayuno del día (por mi hidroterapia de colon), debilitante.  Hacia las nueve de la noche estaba teniendo tos y dolor para toser, además de flema, y sentía una molestia generalizada en el cuerpo.  El clásico cuadro de una gripe.

Entonces me puse en acción.  Me fui a la botica que tengo aquí en casa y me preparé un aroma para lámpara difusora para mitigar los síntomas molestos del cuadro que presentaba.  Es decir, recurrí a la aromaterapia y me aplique lo que he aprendido.  Coloqué el aroma encendido en la lámpara para toda la noche, aunque en realidad tiene una duración de una hora a lo más (dormido ya no me levanto para apagarla).

Los resultados fueron fabulosos y estoy sorprendido.  Casi de inmediato cesó el malestar de tos dolorosa y hacia la mañana no presentaba tos alguna, menos dolor; pero lo más importante que remitió fue la flema.  Estaba seco.  Si yo tosía, lo hacía secamente.  Sólo presento ahora el malestar corporal, como cuando a uno le dará fiebre.  Pero, fuera de ello, estoy bien.

Ahorita en la mañana les he comunicado a mis amigos y familia mis hallazgos, los ingredientes de mi fórmula mágica para ayudar a paliar los molestos síntomas de la presunta enfermedad (estos amigos míos me extrañan, porque he cambiado mucho).  Para los interesados, los aceites esenciales aromaterapéuticos utilizados en la fórmula son los que siguen:  aceite de naranja, eucalipto, enebro, pino, albahaca, palo de rosa y benjuí.

Mi esposa se paró varias veces por unos olvidos y me despertó.  La acusé de quitarme el sueño con sus barullos, pero me parece que fue injusto porque la fórmula contuvo algunos ingredientes estimulante como para entorpecerme el sueño, tales como la albahaca, el enebro y la naranja.  Repito:  me perturbó al principio, y ello ha de dar una idea de la hora de uso del aroma, lo más alejado de la hora de dormir, tres horas antes, si es posible.

Entre otras cosas que le dije a mi compañera fue que me acostaba con mucho sueño para dormirme de inmediato y no tener que lidiar con el acúfeno en estado de conciencia; que cuando perdía el sueño y me costaba conciliarlo, tenía que realmente lidiar con los ruidos, especialmente a esas horas de la noche que se oyen más.  Mas me dormí rápido, aunque no tanto como hubiera querido.

Más sobre Flores de Bach y acúfenos

Comentarios desactivados en Más sobre Flores de Bach y acúfenos

Ya tenía rato que no escribía, más de una semana, desde el martes 25 cuando referí cómo me puse a alborotar el avispero de mis ruidos (“Jorungando el avispero del acúfeno”).

He estado bastante ocupado, trabajando en páginas WEBs, escribiendo.  Especialmente, me he ocupado con las flores de Bach que, como saben, las estudié y ahora las suministro a amigos y gente que se interesen por su salud y por aplacar las emociones perniciosas para su vida, dado que para eso están concebidas.

Tengo un proyecto al respecto y consiste en abrir un blog con las experiencias curativas de los pacientes.  Tan rápido, ya tengo experiencias que contar, por supuesto, con la figura anónima de quienes allí aparezcan.  Para empezar, abrí uno, y publiqué ya una suerte de argumentación “atractiva” para motivar en otros el uso de las flores de Bach y su terapia.  Véase:  Flores de Bach y emociones.  Y, hablando comercialmente (ojo, apenas busco recuperar la inversión que hice en el kit floral), abrí una página en un portal de compra venta, donde ofrezco preparar las fórmulas de las flores de Bach y vendo este servicio por una módica suma; véase Flores de Bach en su casa. ¡Cúrese usted mismo!

Y respecto al acúfeno, el que sufro, el que tu sufres, amigo lector, y el que sufre el 15% de la población mundial (entre suaves y severos), he descubierto cosas desde que ando metido en este ambiente digamos bachiano.  He oído de dos casos, el primero de ellos sobre un piloto de aviones con ruidos repentinos, quien fue tratado por su esposa (practicante de la terapia floral de Bach) y con el tiempo le fue erradicado el tinnitus.  No tengo gran información sobre el caso, pero me fue referido por una persona que puede catalogarse como fuente “creíble”.

El segundo, refiere la situación de un señor con tinnitus, angustiado, a quien se le atenuó y le mejoró su tolerancia con unas flores de Bach que se suministran para los desesperados y pesimistas, a saber, Gorse.  Por cierto, declaro no haberla probado en mí, y no descarto hacerlo a futuro, luego de que tome debidamente el tratamiento que me tomo en la actualidad. Por supuesto, en la lógica de la terapia de Bach, está flor iría acompañada por otras, dependiendo de la configuración emocional de la persona que la reciba; no puede usarse como un estándar, así a secas.

En cuanto a mi lecturas y escritos, esta semana se fue en blanco (ni siquiera he visto las noticias), dado que no me pude dedicar oficiosamente a ellos.  El asunto de las flores de Bach, los pacientes que he empezado a tener, las páginas WEBs relacionadas, se llevaron todo el tiempo.

De mi ruido, puedo decir que sigue igual, pero en general mi ánimo ha estado bien, como les he dicho anteriormente, con pequeñas idas y venidas del ruido, es decir, con intervalos de tiempo en que lo oigo con más fuerza, afortunadamente intervales pequeños.  He descubierto, por ejemplo, que cuando trabajo bastante, mentalmente hablando, hasta el punto del agotamiento, mi acúfeno se presenta con fuerza, y mis pensamientos y bloqueos mentales no funcionan para “correrlo” de los laberintos de cabeza.

Siglo explorando.

En busca del silencio perdido: días de purga

Comentarios desactivados en En busca del silencio perdido: días de purga

Sigo con el acúfeno igual, aunque ya no me importe tanto y ello, al menos, constituya la mejoría.  Estoy anímicamente mucho mejor y fuerte.

Sobreviví a la purga del día de ayer:  un cuarto de litro de aceite de oliva, quince limones, piña durante todo el día, galleta de soda y agua de papelón en la tarde.  No me afectó el hambre. No me acució la gana de evacuar en ningún momento.

Me hice mi acupuntura a las 4:00 PM y suspendí los masajes Ceragem.

Como les dije ayer, fui al baño y me dediqué a “pescar” los cálculos que me indicó la doctora.  Y los pesqué:  ocho, entre pequeños y grandes, últimos estos de hasta dos centímetros de diámetro.

Al respecto, estoy dudoso.  ¿De dónde procedieron?  ¿Estaban alojados en algún órgano?  ¿O simplemente constituye un mecanismo homeopático de replicar afecciones reales con sustitutas?  ¿Se busca un efecto placebo, no habiéndose desalojado en la realidad ningún cálculo de mi organismo?  Misterios del consultorio de la doctora, a quien le preguntaré en la próxima sesión e informaré aquí sobre ello.  Lo cierto es que expulsé grandes cálculos y cuando me pregunto de dónde vienen lo primero que se me ocurre es que son una concreción físico-química de los ingredientes ingeridos (aceite de oliva, limón, piña y los residuos orgánicos).  Queda pendiente.

Mientras tanto, tengo la siguiente dieta por tres días:  agua de papelón y pan árabe como desayuno; crema de auyama o apio sin aceite y arroz integral y vegetales sancochados como almuerzo; avena sin leche y con pasas y papelón como cena.  Tal es el día uno.

Día dos:  Yogurt natural con miel y frutas dulces como desayuno; sopa de papa con cebollín, pimentón, sal, sin aceite, y arroz integral sin aceite, y huevo sancochado o pan árabe, como almuerzo; frutas surtidas como cena.

A partir del día tres puedo comer de todo, menos granos durante siete días.

Veremos, andamos. Todo sea por reencontrar el silencio.

Hoy sigo mi día.  Tengo movida.  Llevaré en la tarde a mi padre a Guatire por unas maletas y luego me lo traigo a Caracas, para esperar irse mañana a Puerto Ordaz. 

Purificando el organismo: vegetariano, en reposo y bajo purga

Comentarios desactivados en Purificando el organismo: vegetariano, en reposo y bajo purga

Esta semana, como ya empezó, al parecer será como la anterior:  sin disciplina ni programa en cuanto a mi rutina para escribir y leer.  Como dije, tengo visita y al presente sigo la hidroterapia de colon.  Ahora mismo estoy bajo los efectos de un purgante que me recetó la doctora.

Empecé a las 4:00 AM tomando un cuarto de litro de aceite de oliva, seguido por el jugo de quince limones, y por quince vasos de jugo de piña, estos últimos espaciados a lo largo del día, cada media hora.  Las indicaciones:  no puedo bañarme, debo andar con los pies a cubierto, no puedo comer más que lo indicado (jugo de piña), quedo sujeto a una dieta especial durante los dos días siguientes, debo suspender todo medicamento, entre otras linduras.  El objetivo:  bueno, la limpieza conocida que acarrea todo purgante, en mi caso con énfasis en los riñones, por lo que deduje de las palabras de la doctora.  Ella espera que yo expulse en las heces arenilla o cálculos (que supongo no serán de los riñones), para lo cual debo estar ojo alerta. Ella espera mi depuración global orgánica, para generar un marco curativo de salud.

Tales arenillas o cálculos, en palabras de la doctora, son pequeñas y gomosas partículas que tienen la peculiaridad de flotar, listas para que yo las pesque.  Porque es así, ¡debo pescarlas y guardarlas en una botella de vidrio!, con el propósito de tener una idea de la dimensión de su efecto en mi organismo.

Me parece interesante en lo tocante a los riñones, más cuando pienso en lo que he leído en la medicina tradicional china, que postula que los riñones son una especie de ventana o vaso comunicante respecto de la normal fisiología de los oídos.  Y, como saben ya, señores lectores de estos reportes, quien escribe padece de acúfeno y lucha por vencerlos.  De modo que me cuadraría al propósito la limpieza de mis riñones (la purga tiene un efecto general, sobre varios órganos) y la expulsión de cualquier impureza de su interior, impureza que pudiera estar enviando anómalas señales de salud hacia mis órganos de audición.

Mi cuadro de tratamiento actual es el siguiente, para actualizar el caso:

  • Soy vegetariano (hasta el mes de noviembre), como medida marco para los actuales tratamientos que recibo
  • Me administro por mi cuenta:  zinc, magnesio, manganeso, flores de Bach, aromaterapia.
  • Tomo los medicamentos de la homeópata para el oído, así como minerales y suplementos dietéticos.
  • Me aplico acupuntura y practico yoga (suspendido el último mientras hago el tratamiento)
  • Me aplico masajes Ceragem semanalmente

Un punto aparte lo constituyen los medicamentos para combatir las condiciones generadoras de sinusitis y afecciones en la zona nasal, dado que la doctora barrunta que mi acúfeno se debe a la contaminación de moco hacia mis áreas auditivas.  Me recomendó cirugía para corregir mi tabique desviado.  Sin embargo, en lo personal, difiero de ella porque ya yo teniendo problemas con el tabique desviado no presenté nunca acúfeno hasta que me dio la otitis.

Quizás tenga razón y después de la otitis mi área auditiva haya quedado contaminada.  Al respecto, tengo pendiente unas placas y tomografías con el otorrino.  Esto compagina con la opinión de este último, quien cree que alguna partícula extraña quedó adherida a mi cóclea o caracol, generando el pito, como lo llama él.

Mi cuerpo y alma contra el acúfeno

Comentarios desactivados en Mi cuerpo y alma contra el acúfeno

El lunes tomé mi vehículo y me lancé a un ansiado recorrido por la ciudad.  Lo requería.  Si no me distraigo leyendo, lo hago espiando o trabajando la ciudad.  Estuve como hasta las 8:00 PM.  Con tantas tácticas y estrategias, mi acúfeno tendrá que ceder en algún momento, sea ya a fuerza de olvido o sea porque las acciones médicas que me aplique lo erradiquen (y séame permitido el optimismo y la arrogancia, ésta recomendada).

El día de ayer, martes, fui con la doctora homeópata.  Lo primero que me preguntó fue cómo seguía de mis chicharras.  Le dije que igual en intensidad, pero que yo lo toleraba más y que no me afectaba tanto como al principio.  Me respondió que era un buen principio.

Saludé a la secretaria y lo primero que me espetó fue su sorpresa por mi delgadez.  “¿Hasta dónde piensa llegar?”, fue su pregunta, y le respondí “Cinco kilogramos más”, señalando a la doctora.  Es decir, los veintidós kilos que he rebajo me han colocado en los ochenta actuales, nivel que ya me parece bien (mido 1,78 m.), pero, según cálculos de la homeópata, rebajaré otros cinco con la dieta vegetariana y los tratamientos.

Yo no lo creo.  Ya me siento bastante escuálido con lo que peso y pasaré a famélico con esos cinco kilogramos menos que ella calcula. Además, como muchísimo, aunque sean vegetales, y ese es mi talismán.

Concluí la colónica a la que acudo semanalmente con la doctora y me marché a casa, a continuar un rato en la computadora (la cita fue en la mañana) y con mi dieta de agua de coco y peras.  A decir verdad, a pesar de que yo no crea que rebaje otros cinco kilogramos, la debilidad que por momentos llegué a sentir me tambalearon un poco en la idea.  Son dos colónicas a la semana (la cola entubada durante una hora) y dos sesiones de veinticuatro horas de ayuno, ¡y durante cinco semanas!  Veremos… (Mis amigos bromean sobre que terminaré en amanerado con tanta hidroterapia de colon).

En la tarde me fui a los masajes Ceragem y a la acupuntura, donde me variaron los puntos.

Hoy, a pesar de que el acúfeno resuena en mis oídos (con más fuerza en el izquierdo), tengo la convicción de que lo derrotaré.  Él ha estado allí y no le hecho caso.  No me ha mortificado angustiosamente como antes, a pesar de su volumen.  Lo olvido por ratos, ratos que aspiro sean mayores.  Y, si no es así, que no salga de él vía indiferencia, confió en que lo eliminaré con tantos tratamientos enfocados sobre mi cuerpo y alma:  meditación, yoga, masajes, acupuntura, aromaterapia, terapia floral, terapia de oligoelementos (vitaminas y minerales), literatura y escritura. Además, en la medida en que retomo mi rutina antigua de vida, me certifico en que lo venzo poco a poco.

Hoy iré al cine, explorare los centros de recreación de la ciudad (Teresa Carreño, Cinemateca, PDVSA La Estancia, Ateneo) y a lo mejor veo una película.

Acabo de comer dos arepas con huevos picantes y lechuga, con algo de ansiedad inevitable, dado el apetito que acumulé desde ayer.  Y esta tarde, antes de los masajes Ceragem, iré a un restaurante vegetariano y comeré doble para reponerme del ayuno. Amén.

Older Entries