Anduve con mi amigo el abogado ayer, si es que eso es posible.  Preparo la documentación de una asociación civil que creamos en nuestro edificio, el cual parece pasará a manos de los inquilinos, de acuerdo con la nueva ley de arrendamiento.

Después de comer en el restaurant vegetariano en Sabana Grande que visito siempre, lo esperé un rato.  Se sorprendió por mi delgadez y me dijo que el ruido de mis oidos había resultado adelgazador.

Luego tomé mi carro y me puse a pasear por la ciudad mientras los pasajeros me pagaban.

Fue un buen día, a pesar de que mi amigo el abogado ─si es que eso es posible─ me estropeó bastante rato de la tarde.

Regresé a casa como  a las nueve de la noche, después de buscar a mi esposa en la casa de sus padres.

Mientras ando por la calle, siempre tengo en mente que hay muchas cosas que quisiera hacer:  escribir y escribir, tener tiempo para leer, organizar blogs, fotografías (que tanto me gusta), estudiar filosofía, etc.

Estoy más activo durante estos días.

Hoy compraré cauchos para el vehículo, iré a la acupuntura y pasearé otra vez por la ciudad.  Por supuesto, siempre acompañado por don acúfeno Pérez.