Esta semana, como ya empezó, al parecer será como la anterior:  sin disciplina ni programa en cuanto a mi rutina para escribir y leer.  Como dije, tengo visita y al presente sigo la hidroterapia de colon.  Ahora mismo estoy bajo los efectos de un purgante que me recetó la doctora.

Empecé a las 4:00 AM tomando un cuarto de litro de aceite de oliva, seguido por el jugo de quince limones, y por quince vasos de jugo de piña, estos últimos espaciados a lo largo del día, cada media hora.  Las indicaciones:  no puedo bañarme, debo andar con los pies a cubierto, no puedo comer más que lo indicado (jugo de piña), quedo sujeto a una dieta especial durante los dos días siguientes, debo suspender todo medicamento, entre otras linduras.  El objetivo:  bueno, la limpieza conocida que acarrea todo purgante, en mi caso con énfasis en los riñones, por lo que deduje de las palabras de la doctora.  Ella espera que yo expulse en las heces arenilla o cálculos (que supongo no serán de los riñones), para lo cual debo estar ojo alerta. Ella espera mi depuración global orgánica, para generar un marco curativo de salud.

Tales arenillas o cálculos, en palabras de la doctora, son pequeñas y gomosas partículas que tienen la peculiaridad de flotar, listas para que yo las pesque.  Porque es así, ¡debo pescarlas y guardarlas en una botella de vidrio!, con el propósito de tener una idea de la dimensión de su efecto en mi organismo.

Me parece interesante en lo tocante a los riñones, más cuando pienso en lo que he leído en la medicina tradicional china, que postula que los riñones son una especie de ventana o vaso comunicante respecto de la normal fisiología de los oídos.  Y, como saben ya, señores lectores de estos reportes, quien escribe padece de acúfeno y lucha por vencerlos.  De modo que me cuadraría al propósito la limpieza de mis riñones (la purga tiene un efecto general, sobre varios órganos) y la expulsión de cualquier impureza de su interior, impureza que pudiera estar enviando anómalas señales de salud hacia mis órganos de audición.

Mi cuadro de tratamiento actual es el siguiente, para actualizar el caso:

  • Soy vegetariano (hasta el mes de noviembre), como medida marco para los actuales tratamientos que recibo
  • Me administro por mi cuenta:  zinc, magnesio, manganeso, flores de Bach, aromaterapia.
  • Tomo los medicamentos de la homeópata para el oído, así como minerales y suplementos dietéticos.
  • Me aplico acupuntura y practico yoga (suspendido el último mientras hago el tratamiento)
  • Me aplico masajes Ceragem semanalmente

Un punto aparte lo constituyen los medicamentos para combatir las condiciones generadoras de sinusitis y afecciones en la zona nasal, dado que la doctora barrunta que mi acúfeno se debe a la contaminación de moco hacia mis áreas auditivas.  Me recomendó cirugía para corregir mi tabique desviado.  Sin embargo, en lo personal, difiero de ella porque ya yo teniendo problemas con el tabique desviado no presenté nunca acúfeno hasta que me dio la otitis.

Quizás tenga razón y después de la otitis mi área auditiva haya quedado contaminada.  Al respecto, tengo pendiente unas placas y tomografías con el otorrino.  Esto compagina con la opinión de este último, quien cree que alguna partícula extraña quedó adherida a mi cóclea o caracol, generando el pito, como lo llama él.