Como les predije anteayer en la mañana, con el tiempo libre que tenía por no haber ido a las terapias Ceragem, ayer me fui un rato en la tarde a la Cinemateca Nacional a distraerme.  Está claro que fui en compañía de mi acúfeno.

Vi una película monumental, llamada ¿Qué fue de Baby Jane? (EEUU, 1.962), protagonizada por Bette Davis y Joan Crawford, dirigida por Robert Aldrich, en el mismo ciclo “Los oficios en el cine:  la actuación”, en homenaje a las mujeres como actrices.

No tenía idea de que existiese una película viejita (en blanco y negro) de tal categoría, poco conocida por lo que yo sé, pero obra maestra como sea.  Si usted quiere ver un duelo de actuación y penetrar en ese mundo femenino de las competencias, envidias, amores, chismes, pasiones…, véala.  Yo, hombre con acúfeno, que ando esculcando las mejores opciones para distraer mi afección, la recomiendo, y me perdonan el sarcasmo al amor propio.

Durante la mañana, antes de salir a la farándula, escribí y, bueno, hice mi rutina:  ejercicios (faciales, yoga y cuello, respiración, meditación); desayuné una ensalada de lechuga, con zanahoria y cebolla, además de yogurt y el complemento vitamínico; tomé mis medicamentos:  los homeopáticos para el oído, el magnesio, las flores en gotas, el Ginkgo Biloba, etc.  En cuanto a la arcilla, la he suspendido un poco, no por desgano sino por premuras a la hora de salir (me la coloco poco antes de salir a la calle).

Poco antes de la película, comi en un restaurant vegetariano en Sabana Grande, del que les hablaré luego.

De resto, nada más que contar.  ¡Ah, el acúfeno…!  Sigue igual, pero, se entiende, uno espera y no ceja en la lucha.