Sin novedades el día martes.  Después de aplicarme mis masajes Ceragem y la acupuntura, estuve fuera caminando bastante rato, siempre distrayendo mi afección.  Llegada la hora de dormir, hubo buen sueño.

Al día de hoy, hago esfuerzos para restablecerme en una disciplinada actividad de escritura, trabajo y tiempo para las terapias, últimas éstas consistentes en la acupuntura y los masajes.  Dado que ya la normalidad vuelve, es decir, empiezan las clases, yo también dejo un poco la informalidad y me enserio, como se dice.  Desde el lunes he estado tratando de volver a mi vieja rutina:  estudio, escritura, trabajo.  Arrastro viejos sueños de tener tiempo para estudiar filosofía, y que hago, pero ahí maltrecha e irregularmente.

Ayer fue un día de agua.  La lluvia me encerró en el consultorio de la terapeuta Ceragem, retardándome para todo.  Empezó el yoga en el club al que pertenezco, pero no me animo a asistir aún. Estoy pensando cambiar de horario o en comprar un manual de estudio para hacerlo personalmente en casa.

Sigo en la lucha contra mis ruidos.  Sigo a la expectativa, observándome.