Fin de semana largo y ocupado, centrado en unos estudios que empecé.  Desde el sábado en la mañana hasta el domingo en la tarde cursé el primer nivel de la terapia flora de Bach.  Obtuve la primera certificación (de un total de tres) en PanGea S.A., una institución que maneja en Venezuela el Programa Internacional de Educación Bach. Los cursos son una trilogía de adiestramiento diseñados por la Fundación Dr. Edwar Bach. Básicamente, el nivel primero se centra en el conocimiento de las 38 flores y su utilización en situaciones cotidianas, teniendo en cuenta siempre la máxima filosófica bachiana de la auto-ayuda.

Mí acúfeno no me molestó en el ínterin; más precisamente lo hizo una gripe o resfriado que pesqué en días pasados.  El ambiente estaba frío y la nariz buscaba taparse y generarme ansiedad.

Pero superado, digamos felizmente.  Desde el sábado me preparé un compuesto aromaterapéutico de aceites esenciales de naranja, eucalipto, enebro, pino, albahaca, palo de rosa y jengibre y lo dejé encendido dos noches en el difusor, con el resultado de que hoy prácticamente no me molestan los síntomas.  Amanecí como si no tuviera nada.  Y es sabido que la gripe primero comienza con inflamación de las vías respiratorias, quizás fiebre, flema, dolor en la garganta, tos.  Presumiendo que fue por efecto de la aromaterapia, yo llegué a mitigar los síntomas hasta la fase de la flema.  No tuve fiebre, ni padecí de dolor en la garganta ni tos, que es lo más molesto y doloroso.  No tengo ya flema. De paso, las dos noches dormir profundamente.

¡Ojalá así ocurriera con el acúfeno!   ¡Que me tomara un compuesto y ya, curado!  Pero ya se ve que la busca es larga.  Y para este tiempo y para el que viene, seguiré el principio de restañar en lo más que pueda mi cuerpo, curarlo, proveerlo de salud, de modo que el mismo me ayude a la cura, como reza el principio homeopático.

¿Cine, actividad para entretenerme y descansar?  Pude ir al cine, muy apresuradamente.  Vi tres proyecciones de caricaturas para adultos llamadas en unión Memories, de tres directores nipones, Katsuhiro Otomo, Koji Morimoto, Tensai Okamura:  Rosa Magnética, Bomba fétida, Carne de cañón.  Algo de género absurdo, como corresponde a una caricatura, pero de fuerte crítica a los poderosos del mundo que esclavizan tu vida.  La Bomba fétida es hasta una cómica parodia de esa ansiedad que tienen los países militaristas por descubrir un armamento supremo que les permita imponerse sobre la humanidad. Maneja la burla y la victimización: los EEUU son los crueles y los pobres japones las víctimas.

En suma, aunque hoy continúe con mi ruido en el oído, siento la satisfacción del aprendizaje, lo cual me da tranquilidad y es condición que requiero para sobrellevar mi afección, hasta lograr la cura.

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