Sin novedad hasta hoy que reporto.  Nada ha cambiado:  ni la rutina vital, ni el ruido, ni mi confortable (afortunadamente hasta ahora) tolerancia al acúfeno.

El día de ayer, lunes, me di una vuelta por la ciudad en carro.   Estuve como hasta las 8:30 pm.  Temprano, retomé mis mascarillas de arcillas, olvidadas desde el viernes. Reporto buen sueño.

Sigo explorando sobre lo último que incorporé a mis tratamientos (rituales de sanación):  La técnica Ceragem, que así descubro se llama lo que me aplica la terapeuta nueva que conocí y tratamiento del que hablo en mi reporte anterior, Luz infrarroja y masaje con piedra jade para mi espalda.

Para más precisión, en vez de “luz” debiera ser “calor”, calor infrarrojo.  En fin, el masaje o técnica lleva el nombre “Ceragem” por el de la empresa fabricante, que promete en la práctica calar nociones de la medicina tradicional oriental en sus clientes, tales como el de una espalda recta y saludable, el flujo Qi energético (Tao) y la circulación limpia y libre de la sangre, principios estos de salud.

Es una invención coreana que combina un efecto quiropráctico al intentar con el equipo alinear la espina dorsal, principios de la medicina tradicional oriental como la acupuntura a través de la acupresión que ejercen los rodillos en la espalda, calor terapéutico, la presencia de las piedras de jade y los rayos infrarrojos (éste último detalle no es oriental, sino agregado tecnológico de nuestra era).  El éxito al parecer ha sido tal que la empresa no se ha salvado de restricciones de venta en los EEUU, donde se le acusa de fraude, de ofrecer lo que no cumple, de llamar “camas milagrosas” a un equipo que alivia y no cura, de vender desaforadamente a los ingenuos sus mentiras.

Pero la susodicha empresa tiene sus defensas, y son los mismos usuarios de su producto.  Vea, por ejemplo, la refutación que hizo una gran cantidad de usuarios a quien se atrevió a denigrar de la “invención”:  “Ceragem, ¿un fraude?” o “Ceragem desconocen demanda vs camas”.  Es para reírse.  Al parecer mucha gente se ha aliviado y ello, en casos de mucho sufrimiento, podemos decir, es de efecto milagroso.  Hay que estar en el pellejo de quien sufre para entender el dolor y para medir el valor de un alivio.  Esta nota, “QUE ES CERAGEM”, explica brévemente sobre las nociones médicas orientales implicadas en el artefacto; esta otra, “¿Camas milagrosas que curan?  Camillas Masajeadores Ceragem”, una visión bastante general del producto y con mucho humor.

Al parecer, lo que más se le critica es la especie de rituales (velas y cánticos) con que se acompaña el uso gratuito de la cama (el uso gratuito es la técnica de venta de la empresa).

Yo tengo que contar algo al respecto.  Sucede que frente a mi casa, en un comercio, se hacen colas de personas enfermas para utilizar la “invención”, las mencionadas camas, desde las 5:30 am.  Yo no sabía que se trataba de tales camas hasta que, por otro lado, lejos de la proximidad de mi hogar, lo descubrí con mi nueva amiga la terapeuta.  Es la misma técnica, aunque no el mismo equipo.  Los de las colas de gentes frente a mi casa son equipos-camas; el que yo uso es portátil, como un rodillo.

Ando en eso, cumpliendo mis tratamientos, ensayando, siempre conciente de sus efectos placebos y de los reales efectos de las curas, amén, no está demás decirlo, pendiente de no pecar de ingenuo en esta vida-selva de ovejas y lobos, donde no sabemos cuándo estamos cumpliendo uno de esos roles.