El viernes pasó de largo, sin pena ni gloria, como se dice.  A excepción de una breve vuelta en el carro en la tarde-noche, después de comprar un calentador de agua para el baño, el día no tuvo modificación respecto a ser una calca de otros viernes.

Fue propiamente el primer día redondo sin la presencia de mi mayor hija en casa (en realidad, ella casi nunca estaba: si estaba en persona, era como si no, porque se encerraba en la habitación, viviendo una especie de vida vegetal).

Ayer sábado sí que hubo jaleo en casa.  Amanecimos mi esposa y yo ─una de mis hijas pasta sus vacaciones con la abuela─ en plan de acción.  Yo colocando el calentador comprado el día anterior, ella entristecida (pero cocinando y atareada en general), aún digiriendo la partida de nuestra hija.

Trabajé un poco apurado porque a la 1:00 PM tenía consulta con el odontólogo, cosa que a la final no se dio por mi retardo.  Pero el trabajo se hizo y quedó bien, y surte la esperada agua caliente al baño.

Como a las 3:00 me fui a la calle y ruleteé el carro, cosa que me fascina.  Yo soy un fisgón de ciudad, y me doy banquete con su movimiento hormigueante.  Llegada la noche, ya sin visitar la querida plaza O’Leary, dormí excelentemente, como lo hice la anterior.

Respecto de mi acúfeno, debo decir que lo he sentido muy presente estos dos últimos días.  Hay una particularidad en el ruido, que intentaré explicar.  En ambos oídos suenan igual (me hago la prueba tapándome ambos oídos), pero tengo la ligera certeza de que en el derecho es mayor el pitido.  La particularidad es que siento con mayor fuerza el ruido en el oído izquierdo, sonando más fuerte en el derecho.  Aunque a veces la balanza cambia y suena con más fuerza en el derecho.

Y ocurre que cuando amanece y desde primera hora empieza a sonar más el derecho, desde entonces tengo la certeza de que pasaré un día muy sonoro, como han sido los dos últimos.  Si siento el ruido con más presencia en el oído derecho, sufro su molestia durante el día.  Aunque he dicho que me parece que mi acúfeno está siempre igual, y que soy yo, dependiendo de mi configuración personal, el que lo siente más o menos fuerte.

¿Cambio de la rutina para intentar explicar este aumento durante los últimos días?  Tengo una semana que no consumo el Ginkgo Biloba y no podría aseverar nada concreto más allá del hecho de que se me acabaron las pastillas y no las he tomado más, sin saber si el aumento del acúfeno es una consecuencia del defecto;  otro cambio es que no me aplico mi arcilla los fines de semana.