Días más de la rutina, ya conocida.  Levantándome a las 8:00 AM, ejercitándome levemente, medicándome, colocándome la arcilla y, como fue miércoles el día, realizando yoga.

A la hora de dormir, no me fue como habría deseado, esto es, no me dormí en el acto, aunque logré conciliar mi sueño.  Y yo, como detective, investigo, aunque pienso que tampoco es saludable andar preocupándose por cada milímetro de nuestro comportamiento.  Si yo me hago una “mente” sobre la hora de dormir, es muy probable que a la hora de hacerlo piense mucho en el acto, pierda la naturalidad y no me duerma.

Sería ideal dormir como lo hacen los niños o los animales: espontáneamente.  Pero no, somos adultos y cada detalle es una matemática, sumando al cálculo que soy un afectado de acúfeno.  Ayer, por cierto poco antes de dormir, hablé con mi esposa, y celebré que llevara dos días conciliando el sueño de maravilla.  Y ello como que fue suficiente para romper la cadena.

Pienso, además, que no debería haber tanta fragilidad en el propósito de un acto que lo dispara la misma necesidad.  Dormir y se acabó.  Pero ya sabemos que la realidad es otra.  Millones de personas no pueden dormir, padecen de insomnio, en sus dos formas, el insomnio que dificulta que concilies el sueño y el insomnio que te despierta después de conciliarlo.  En mi caso, persona con tinnitus y con 44 años de edad, se comprenderá que me preocupe.  Es mi deseo no engancharme en esa cadena del círculo vicioso de los problemas para dormir.

Nunca en mi caso había concienciado que pudiera resultarme problemático. Y lo hago ahora, supongo que por el acúfeno.  El caso es que para el día de ayer lo único que hice diferente previo a la hora de dormir fue inhalar unas evaporaciones de eucalipto y árbol del té, mezcla que se toma para despejar y aplicar antisépticos a las vías respiratorias, especialmente hacia los senos paranasales para combatir la sinusitis propiamente o su probabilidad.

El eucalipto, emocionalmente hablando, equilibra la energía emotiva, pero, desde que se usa para vencer la indolencia y la pereza, puede resultar muy estimulante poco antes de dormir.  No me percaté de ello y me lo aplique, y pagué las consecuencias, por lo visto.  Un tanto igual hay que decir del árbol del té, más allá de ser uno de los mejores antibióticos naturales:  restaura energías, energiza.

Uno se deja llevar por el día, por la rutina, por el hecho de hacer por hacer las cosas, y no se para uno un momento a reflexionar.  Y he aquí mis resultados respecto del sueño.  Tendré más cuidado.  Por lo pronto, me hice mi anunció y lo coloqué cerca de la computadora:  10:00 PM – Inhalaciones; 11:00 PM – Aromaterapia; 12:00 PM – Dulces sueños.