Como lo sospeché, ayer dormí de maravilla.  Me acosté, cerré los ojos y caí cual roca al vacío.  Como lunes que fue, no hubo actividades extraordinarias y todo se redujo a escribir en la mañana, ponerme la mascarilla de arcilla al mediodía, hacer yoga en la noche, leer un rato en la plaza y preparar (más temprano) alguna esencia aromática y, finalmente, ir a la cama, con un cansancio proporcional a un día sosegado.

Mi presunción de que dormiría satisfactoriamente estribó en que ayer lunes no hice nada de aquello que me sobreestimula o excita, como conducir bajo el inclemente sol y la loca ciudad, caminar por los hormigueantes centros comerciales, cosa que sí hice el sábado y el domingo, días de insomnio. Lo de los olores y esencias durante la preparación de algún compuesto, lo hice más temprano.

Ayer desayuné arepa y requesón, almorcé arroz, pollo y plátano, y cené un shawarma bien entrada la noche (12:00 AM).  La familia salió de lunes cinéfilo, a aprovechar la rebaja de precios en las entradas; de ahí que yo cenare tarde.

Continúo con la aromaterapia, y debo decir al respecto que la esencia que utilizo para dormir realmente adormece, realmente prepara el ambiento para tirarse a la cama. Ayer, antes de dormir, con sueño, temía no pudiese dormir, repitiendo la historia del sábado y el domingo, cuando el concierto para acúfenos en sol mayor no me dejó conciliar con la luna.  Esta visto que para dormir no basta con tener sueño.  Es posible acostarse con sueño, pero de ahí a abandonar la vigilia y caer entre la bruma de la inconsciencia, es un paso que se le complica a muchos.  Afortunadamente mi problema remitió y ahora me encuentro saludable dando fe de mi sonora historia.

En la tarde me matriculé para unos estudios de masajes energéticos en la escuela de acupuntura Nei-Jing, en San Pedro.  Es un curso que tiene en común con los estudios de acupuntura la lectura de un libro de amplio grosor llamado Tratado de sanación en el arte del soplo (José Luis Padilla), que próximamente estaré leyendo.  En esencia, el curso de masaje se basa en el conocimiento y tradición milenarios chinos, fundamento de las técnicas de la conocida acupuntura.  La técnica de masaje a aprender aprovecha el mismo caudal de conocimiento de la acupuntura, aplicándose sobre los mismos puntos, siendo la diferencia que en la acupuntura se utilizan agujas y presión en los masajes.

Tiene una duración de un año, y allí estaré siendo paciente de la acupuntura, por un lado, y estudiante, por el otro.  Mi objetivo es la salud, aprender e investigar, en medio de esta nueva onda que me dicta el timón del acúfeno que afecta.