Día corriente el de ayer, con nada extraordinario fuera de que he sentido más fortaleza para enfrentar mi acúfeno, es decir, sin que él haya bajado su sonoridad yo le lo voy obviando y como relegándolo a un plano secundario.  Le he quitado fuerzas, aunque el siga empeñado en sonar, como suena de igual, sin variación.  Yo descubro su igual potencia cuando mi mente se pone vaga y cuando el silencio exterior se hace intenso.

Me levanté a las 8:30 AM, me ejercité rutinariamente, tomé la medicación, desayuné claras de huevo, pan árabe y avena; me puse la mascarilla a las 11:45, escribí hasta las 2:30 PM (deportivas esta vez), almorcé pescado y mi sempiterno arroz, más ensalada; fui a mi acostumbrada plaza hasta las 10:00, donde continué mis estudios sobre aromaterapia; cené pescado nuevamente y comí yogurt.  Me acosté a la 1:00 AM y me sumí de inmediato en el sueño.

Lo único diferente que hice fue caminar un rato por el mercado buscando unos envases con spray para preparar mis compuestos aromáticos, que ya me han pedido algunos parientes.  Incluso, he pensado venderlos módicamente a los conocidos.

A pesar de tener un pequeño problema de respiración (tabique desviado), suelo dormir con profundidad.  Caigo como piedra regularmente, a pesar del concierto de chicharras que porto en mis oídos.  Claro, tengo mis excepciones, cuando me desequilibro un pelín, y me cuesta entonces conciliar el sueño.  Pero es raro.

Yo induzco mi sueño con algunos trucos y aromas.  Utilizó un poco de sándalo en mi habitación, hiervo albahaca dentro de la misma habitación y dejo que se llene de su fragancia y, especialmente, rocío sobre mi cama y almohada una mezcla aromaterapéutica para dormir que preparo yo mismo:  Ilang-Ilang, manzanilla, naranja y lavanda en agua destilada.  Es una fragancia muy dulce que relaja, y es la fragancia que he empezado a distribuir entre mis amistades y que pronto, si me siguen pidiendo, empezaré a cobrarles el costo.

Para ejemplificar por dónde va esto de los aromas para ayudar a las persona, les refiero que mañana viene una de mis hermanas a buscar una composición que le haré para tonificar la piel del rostro y tratar su resequedad facial.  Hoy tengo el compromiso de comprar unas esencias de aceite:  palo de rosa e incienso.

Las fragancias y aromas, las plantas y sus aceites, tienen más poder de lo que uno se imagina en el organismo.  Penetran y van al torrente sanguíneo (vía pulmones o piel, mediante masajes), aplicándose en el cuerpo sobre aquello para lo que se destinan:  relajantes, broncodilatación, vías respiratorias, fortaleza mental, estrés, insomnio, miedos, desconfianza, sistema inmune, etc.