Bueno, el día de ayer termino así…, bueno.  Con mi resuello bajito, como había amanecido, hice yoga a las 4:30 y, al salir a las 6:30, tomé mi carro y me puse a dar vueltas por la ciudad, de 7:00 PM a 9.  No lo tengo alquilado ahora, situación que me permitió trabajarlo un rato.

Tal actividad me permite rodar y disfrutar en la ciudad, sin oír el eterno murmullo, mejor hablando con la gente.  Cada vez me animo más a pasar mis ratos libres manejando.

Al llegar en la noche, seguí igual de magnífico.  Bajito, bajito, ya en casa, sin el resuello del río citadino.  Cené, tomé mis medicamentos, mis flores de Bach, vitaminas, navegué un rato y me acosté, después del nuevo ritual que hago para hacerlo:  oler algunas fragancias que yo mismo preparo con aromaterapia (Ilang-Ilang, manzanilla, lavanda y naranja), disfrutar de una esencia de sándalo en incienso.  Caí como una piedra, sin tiempo para que el murmullo oto-infernal molestase.

Hace ya una semana que no uso el ruido "blanco" del radio para dormir.

Lo de trabajar el carro es deliberado por mi parte.  Le quiero indicar a mi cerebro que no necesito ese ruido para vivir feliz, para desplegar cualquier actividad.  ¡Que no tiene que andar poniéndome en alerta para nada con sus pitidos!