Hoy estoy gratamente sorprendido.  Al amanecer, el acúfeno era practicamente inexistente, cosas esta que me esperanza de que algún día se vaya de una buena vez.  Aunque por lo general en las mañanas está calmado, nunca antes estuvo como hoy, casi inexistente.

Pero ya ha ocurrido otras veces que ha amanecido "manso" y luego se sube, gradualmente, aunque nunca hasta un grado que yo pudiera decir que me molesta o que es insoportable.

Ello me estusiasmó a iniciar este diario del acúfeno, a ordenar los pormenores según su ocurrencia en el tiempo.  Consideré más importante ponerme a ordenar el material de mi acúfeno a escribir lo que escribo regularmente.

Estoy por almorzar, y esperando a mi esposa para ir a hacer mi rutina de yoga.

Aun queda día por delante.